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Volver a la temática Salud de la mujer

Tratar una infección urinaria o cistitis

La infección urinaria es la más corriente de las infecciones urogenitales de la mujer. Se estima que 1 mujer de cada 2 tendrá una infección urinaria a lo largo de su vida. Las recidivas son frecuentes, puesto que el 20 % de las mujeres que han sufrido una primera infección urinaria tendrán una segunda1. Veamos algunos elementos que permiten comprender mejor esta infección y los diferentes medios de tratarla.

Cuando se instala la inflamación...

La infección urinaria o cistitis se debe a la colonización de la uretra, el canal que permite el paso de la orina desde la vejiga, y después de la vejiga por ciertas bacterias procedentes del intestino, las enterobacterias. Existen tres tipos de enterobacterias responsables de estas infecciones: Escherichia coli o colibacilo, Proteus y Klebsiella. En el 75 a 90 % de los casos, el patógeno causal es Escherichia coli. El patógeno se pega a la pared de la vejiga y, una vez instalado, se multiplica. Esto produce una inflamación: la cistitis.

Estas enterobacterias transitan por la capa hidrolipídica entre el ano y la entrada de la vagina. La presencia de lactobacilos protectores en la vagina permite evitar la infección, pero, cuando esta protección natural se debilita, es decir, en caso de disbiosis, el entorno se vuelve favorable a su desarrollo.

Origen de las infecciones urinarias

Reconocer una infección urinaria

La infección urinaria provoca una sensación de ardor en el momento de orinar, una necesidad frecuente y dolorosa de orinar y una orina turbia o maloliente… Estos síntomas tan característicos pueden bastar para establecer el diagnóstico. Para determinar de manera precisa la bacteria causal, se realiza un examen citobacteriológico de la orina (ECBO) en el laboratorio de análisis.

Las mujeres menopáusicas, más expuestas al riesgo de infección urinaria

En la menopausia, la mujer experimenta transformaciones fisiológicas que la hacen más vulnerable a las infecciones urinarias. Con la caída de los estrógenos, la pared de la vejiga y el canal de la uretra se fragilizan y dan lugar a una pérdida del tono muscular. En estas condiciones, es más fácil que las bacterias asciendan por la uretra para llegar a la vejiga. Pueden producirse entonces pérdidas de orina, dolor vesical o una infección urinaria.

Prevenir las cistitis con una higiene de vida adecuada

A fin de mantener este equilibrio, es importante adoptar los reflejos correctos en materia de higiene íntima: 

  • Beber al menos 1,5 litros de agua al día
  • Evitar el uso de prendas demasiado apretadas y de tejido sintético
  • Limitar el uso de tampones y salva slips
  • Lavarse 1 vez al día con un producto de higiene íntima
Boire au moins 1,5 litres d'eau par jour pour prévenir les cystites

La infección urinaria se desarrolla a menudo después de una relación sexual, por lo que también es importante orinar antes y después de cada relación sexual para eliminar las eventuales bacterias. 

Otros factores de riesgo pueden favorecer la aparición de cistitis, como el estrés, el tabaco o la menopausia.

El interés de los probióticos y las plantas en la prevención de la infección urinaria recidivante

El tratamiento de la cistitis se basa principalmente en la toma de antibióticos. En unos días, la mayoría de las mujeres dejan de presentar síntomas. Pero las recidivas son frecuentes. A partir de 4 cistitis al año, se habla de cistitis recidivantes.

En caso de recidivas, una consulta médica puede permitir verificar que se trata claramente de una infección urinaria y no de una anomalía de los riñones, la vejiga o los conductos urinarios.

En caso de infecciones urinarias de repetición, la toma sucesiva de antibióticos puede fragilizar en gran medida la flora vaginal y contribuir a las recaídas. Sin embargo, el equilibrio de la microbiota vaginal desempeña un papel importante para limitar la proliferación de las bacterias patógenas en las vías urinarias.

Numerosos estudios2 han demostrado el efecto beneficioso de los probióticos en la prevención de las cistitis. La cepa probiótica Lactobacillus helveticus, en especial, tiene una gran capacidad de inhibición de la adhesión de los principales patógenos urogenitales3

Algunas plantas, por sus propiedades antiadherentes, antibacterianas, antiinflamatorias o diuréticas, pueden contribuir a limitar las infecciones urinarias. El arándano rojo (o cranberry), el ortosifón y la vellosilla se recomiendan especialmente en caso de cistitis.

Mientras que la vellosilla, gracias a sus propiedades antisépticas, impediría la proliferación de las bacterias4, el arándano rojo y, concretamente, las proantocianidinas (PACs) de tipo A que contiene, y el ortosifón inhibirían la fijación de las bacterias5.

plantas prevención infección urinaria

Al bloquear las interacciones entre bacterias y células, el arándano rojo y el ortosifón limitarían la infección.

Las plantas reducen la adhesión de los patógenos, mientras que los probióticos, utilizados durante un tiempo prolongado, actúan directamente sobre el equilibrio de la flora vaginal. La acción conjunta de estos productos asociada a una buena higiene íntima podría prevenir las cistitis recidivantes.

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