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¿Qué relaciones existen entre intestino y cerebro?

El intestino alberga 200 millones de neuronas. ¡Tantas como en el cerebro de un perro o un gato! Estas neuronas se comunican permanentemente con las del cerebro. En el marco del eje cerebro-intestino, las investigaciones recientes se interesan por la microbiota intestinal y sus 100 billones de bacterias. En efecto, los desequilibrios de la microbiota intestinal podrían estar implicados en algunas enfermedades neurodegenerativas (Parkinson, Alzheimer), trastornos del humor (estrés, ansiedad…) o enfermedades psíquicas (depresión, autismo…).

Descubra las explicaciones de Laurent Naudon, encargado de investigación del CNRS en el INRA de Jouy-en-Josas y especializado en el diálogo intestino-cerebro.

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¿Por qué el intestino a veces se llama el segundo cerebro?
Esto se debe al número de neuronas que se encuentran en el intestino puesto que es el órgano donde hay más neuronas después del cerebro y la médula espinal.

Estas neuronas pueden producir neurotransmisores como la serotonina la producen en mucha cantidad y la serotonina entre otros tiene efectos sobre la regulación de las emociones, por ejemplo y hace poco que se sabe que la microbiota participa en la regulación del eje del estrés por lo tanto, también en la regulación de la ansiedad y, sin duda, de las emociones.

¿Cuáles son las relaciones entre ciertas enfermedades psíquicas y la microbiota intestinal?

Nos interesamos por las relaciones entre la microbiota y estas enfermedades porque nos hemos dado cuenta de que la microbiota intestinal puede estar implicada en las enfermedades neuropsiquiátricas y neurodegenerativas.
De hecho, se han realizado estudios sobre la microbiota intestinal en pacientes y diferentes enfermedades y se ha visto que la microbiota puede estar alterada en los pacientes.
Se ha demostrado primero en los niños autistas y estudios más recientes lo han demostrado en pacientes con la nfermedad de Parkinson y en personas que padecen depresión.
Esto no significa que la modificación de la composición de la microbiota intestinal pueda ser el origen de estas enfermedades esto no se ha confirmado también puede ser la consecuencia de la enfermedad.
Pero para comprender y para saber si la microbiota tiene relación con la enfermedad en los próximos años habrá que encontrar modelos, estudios en el animal y el ser humano de intervención sobre la microbiota intestinal en los que, modificando la composición de la microbiota se observe si los síntomas de las enfermedades mejoran gracias a estas modificaciones.

¿Cuáles son los estudios que realiza actualmente su unidad de investigación?

En el equipo en el que participo nos interesamos por el papel que podría tener la microbiota intestinal en el desarrollo y el funcionamiento del cerebro sobre todo centrándonos en dos enfermedades psiquiátricas la depresión y la ansiedad pero nos interesamos también por el papel que podría tener la microbiota en la prematuridad y el desarrollo del cerebro.
Para ello utilizamos modelos animales la rata y el ratón.
Estos modelos pueden ser modelos de intervención en los animales por ejemplo, con un tratamiento probiótico pero se utilizan animales gnotoxénicos es decir, animales con la microbiota controlada.
Pueden ser animales totalmente desprovistos de bacterias o animales a los que se inocula una bacteria de un tipo particular o un cóctel de bacterias que imita un tipo de microbiota particular por ejemplo, el de niños prematuros o mediante una transferencia de microbiota de animales con un tipo particular por ejemplo, ratones muy ansiosos en ratones no ansiosos.
El objetivo de los estudios es observar el comportamiento de estos animales en test de ansiedad, depresión test cognitivos
e intentar comprender investigar cuáles son los mecanismos fisiológicos o neuroquímicos que subyacen a estos comportamientos.

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