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Consecuencias de la falta de sueño para la salud

Las consecuencias de la falta de sueño son numerosas y actualmente demostradas: mayor riesgo de obesidad, diabetes, enfermedades cardiacas y AVC, depresión…

¿Cómo se explican las relaciones entre la falta de sueño y estos diversos problemas de salud?

Impacto del sueño sobre el peso 

Son muchas las personas que lo han experimentado: cuando dormimos poco una noche o el sueño es de mala calidad, nos sentimos más atraídos por los alimentos grasos y dulces.

Este fenómeno se ha estudiado y actualmente puede explicarse: en efecto, dos estudios1,2,  confirman que la privación de sueño modela nuestro cerebro y nuestro deseo de «junk food», o alimentos insanos, al demostrar que ciertos centros muy específicos de recompensa «se encienden» ante alimentos ricos en azúcar, sal y grasa cuando existe una falta de sueño.
Por lo tanto, la causa es una actividad cerebral reducida en el lóbulo frontal del cerebro y un aumento de la actividad en los centros de recompensa

Esta tendencia se observa especialmente después de una noche sin dormir: las regiones cerebrales del lóbulo frontal que controlan el juicio y las decisiones complejas tienen una actividad embotada por la falta de sueño. Por su parte, las estructuras cerebrales «más primitivas», que regulan el deseo, presentan una actividad amplificada.
Esta actividad cerebral alterada por la falta de sueño podría explicar por qué las personas que duermen menos tienen tendencia a sufrir sobrepeso u obesidad.
Esta asociación de sueño insuficiente e índice de masa corporal más elevado es más importante en los niños y los adolescentes.

Impacto del sueño sobre las enfermedades cardiovasculares3

Una falta de sueño crónica conduce a la producción de hormonas y moléculas que aumentan el riesgo cardiaco, pero también otros riesgos, como la hipertensión arterial y el colesterol, la diabetes y la obesidad.
Un estudio de la Warwick Medical School1, realizado con cerca de 500 000 participantes, muestra que la falta prolongada de sueño o los trastornos crónicos del sueño pueden tener consecuencias graves para la salud a largo plazo. Esta privación puede aumentar hasta un 48 % el riesgo de crisis cardiacas y trastornos cardiovasculares, a menudo responsables de fallecimientos precoces.

A la inversa, dormir demasiado tiempo también tiene riesgos: más de nueve horas de sueño regular pueden ser un indicador de enfermedades, como las enfermedades cardiovasculares.
 

Impacto del sueño sobre las funciones psicológicas

Numerosos estudios han demostrado que una falta de sueño, como, por ejemplo, después de una noche en blanco, deteriora de manera irreversible el cerebro4.  

¡En el lado opuesto, dormir demasiado también puede tener un efecto negativo5! En efecto, el estudio Framingham Heart Study6   muestra que noches de sueño que regularmente se prolongan durante más de 9 horas anuncian un riesgo doble de desarrollar una demencia en los próximos 10 años. Efectivamente, las noches más largas se asociarían a... ¡cerebros más pequeños! Un volumen cerebral «encogido» se asocia al declive cognitivo, al riesgo de enfermedad de Alzheimer y otras demencias o trastornos neurodegenerativos. 

Cuando se piensa en el concepto de calidad de vida, el sueño se presenta como un factor esencial: las personas que duermen bien tienen una mejor calidad de vida y un riesgo menor de depresión. 

En suma, una duración normal, ni demasiado corta ni demasiado larga, de seis a nueve horas de sueño por noche, según las necesidades personales de cada uno, permite optimizar la calidad de vida. 

Para encontrar más información sobre las funciones del sueño, consulte este artículo: (enlace hacia el artículo «¿Para qué sirve el sueño?».