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Micosis vaginal y vaginosis: el interés de los probióticos y las plantas

Una disbiosis de la microbiota vaginal es el origen de las infecciones vulvovaginales como la micosis vaginal, causada mayoritariamente por el hongo Candida albicans o Candida glabrata, y la vaginosis bacteriana, causada por Gardnerella vaginalis.

¿Cómo se desarrollan una micosis o una vaginosis?

Micosis vaginal

La candidiasis vulvovaginal (o micosis) es una infección de la vagina o la vulva provocada por las levaduras del género Candida. Se manifiesta por la presencia de leucorrea (flujo) abundante blanquecina de aspecto granuloso y por un prurito agudo (sensación de picor) que puede evolucionar hacia una sensación de quemazón.

Le développement de la mycose ou candidose

Candida albicans ataca directamente el tejido o la mucosa y segrega toxinas que alteran el buen funcionamiento del organismo. Se desarrolla en forma de esporas inofensivas, pero que, bajo la influencia de factores exteriores, se convierten en filamentos y producen la aparición de dolor, picor y pérdidas inhabituales.

Candida albicans se desarrolla principalmente en medio ácido, por lo que es importante privilegiar la utilización de un producto de higiene ligeramente alcalino.

Vaginosis bacteriana

La vaginosis bacteriana es la segunda infección genital más frecuente. Se caracteriza por una alteración del ecosistema vaginal, durante la cual la flora de Doderleïn (lactobacilos) se sustituye por una asociación bacteriana formada principalmente por Gardnerella vaginalis (en el 95 % de los casos). Se manifiesta por pérdidas malolientes y fluidas. Generalmente, es benigna, excepto en las mujeres embarazadas, en las que puede tener consecuencias a veces graves (prematuridad, bajo peso al nacer, etc.).

¿Qué tratamientos existen para las infecciones vulvovaginales?

En caso de micosis o candidiasis, el tratamiento clásico se basa en la aplicación de antifúngicos locales (óvulos o crema). 

Una candidiasis vaginal se considera recidivante cuando llega a 4 episodios al año. Se estima que el 75 % de las mujeres sufrirá un episodio de candidiasis vulvovaginal a lo largo de su vida y que del 5 al 10 % presentarán candidiasis recidivantes.

En caso de infecciones de repetición y de fracaso de los tratamientos clásicos, una consulta médica permite afinar el diagnóstico. Se trata de un desequilibrio de la flora, del ataque de otra Candida o de varias infecciones simultáneas (candidiasis y vaginosis, por ejemplo). 
Para prevenir estas recidivas, es necesaria una buena higiene de vida y un reequilibrio de la flora vaginal.

Consejos higiénico-dietéticos

Una higiene íntima no excesiva y suave permite mantener un buen equilibrio de la microbiota vaginal y, por lo tanto, prevenir una disbiosis y eventuales infecciones.

  • Utilice diariamente un jabón adecuado 
  • Séquese minuciosamente con una toalla limpia
  • Opte por una ropa interior de algodón en lugar de tejidos sintéticos
  • Evite los pantalones demasiado apretados
  • Durante la regla, cambie regularmente de protección higiénica

El interés de los probióticos en caso de micosis o vaginosis

La vagina contiene varias especies de lactobacilos de forma natural. Algunos lactobacilos se utilizan como probióticos para restablecer la microbiota vaginal y prevenir las infecciones de repetición. Han demostrado su interés en el control de las candidiasis y en la prevención de las infecciones de repetición. Pueden actuar para restablecer el equilibrio de los diferentes ecosistemas afectados (microbiota intestinal y vaginal), tanto por vía oral como por vía local.

Lactobacilles microbiote vaginal probiotiques

No se trata de remplazar los lactobacilos ya presentes, sino de reequilibrar la flora acidificando el medio y produciendo bacteriocinas, que eliminarán a los patógenos responsables de la infección.

La cepa Lactobacillus plantarum1 es eficaz en caso de micosis recidivante, como complemento de un tratamiento antibiótico o antifúngico, gracias a su fuerte adherencia al epitelio vaginal y a su elevada capacidad de acidificación de la vagina. 

Existen varias formas de probióticos: por vía vaginal u oral. Cabe señalar que la administración de probióticos por vía oral conduce a una colonización vaginal a partir del intestino, por migración por el periné y la vulva.

Las plantas: una solución complementaria en el tratamiento de las micosis recidivantes

Las plantas, utilizadas en extractos o en aceite esenciales, también son interesantes en caso de micosis vaginal o intestinal.

Diversas plantas poseen propiedades antifúngicas y antimicrobianas que pueden resultar beneficiosas para el control de una vaginosis o de las candidiasis de repetición. Es el caso, por ejemplo, de la canela, que tiene un afecto antiadherente, o del regaliz, que tiene un papel antibacteriano

plantes-mycose-ES

Los aceites esenciales, únicamente utilizados por vía oral, actúan sobre la adhesión de los patógenos y la comunicación entre ellos. Esta acción impide su proliferación. 

Las plantas, sobre todo en forma de aceites esenciales, se utilizan durante un periodo corto, de manera secuencial y repetitiva, como complemento de los probióticos para el equilibrio de la microbiota vaginal y de una buena higiene íntima.