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Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una forma de eccema. Un poco de luz sobre esta enfermedad que afecta a la piel, en pleno crecimiento en los países occidentalizados.

Cuando la piel pica..., piense en el eccema

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano. Está formada por varias capas celulares y constituye una auténtica barrera entre el medio interior y el medio exterior. También desempeña un papel inmunitario, a la vez gracias a las células que la constituyen (células de Langerhans) y la presencia de la microbiota cutánea.

Sin embargo, a veces, la respuesta inmunitaria cutánea se acelera; aparecen entonces placas rojas que pican y pueden extenderse a diferentes partes del cuerpo.
Los niños pequeños, cuyo sistema inmunitario está en «rodaje», están especialmente expuestos a estas placas rojas que pican mucho, más conocidas con el nombre de eccema.

Dermatite atopique nourrisson

El eccema, una enfermedad de dos caras

La etimología del término eccema nos informa sobre su principal sentido: viene del griego ekzéô, que significa "hervir", y de ékzêma, que significa "erupción cutánea". Las placas de eccema son eritematosas (un eritema es un enrojecimiento que desaparece cuando se presiona) y secas o están recubiertas de pequeñas vesículas. Estas placas pueden aparecer de manera específica, es decir, con un origen identificado o, al contrario, de manera inespecífica, cuando no se identifica el origen. Es lo que diferencia los dos tipos de eccema existentes.

Eccema de contacto (o eccema alérgico)

Se trata de una reacción alérgica a un alergeno específico. Un ejemplo que ilustra bien este tipo de eccema es el uso de joyas. En caso de alergia a uno de los constituyentes de la joya (por ejemplo, el níquel, un alergeno frecuente), aparecerá una placa de eccema en la zona que haya estado en contacto con la joya. En el eccema alérgico, el sistema inmunitario sintetiza anticuerpos específicos, que son las inmunoglobulinas E. Cuando no se produce contacto con el alergeno, las placas de eccema no aparecen.

Eccema atópico (o dermatitis atópica)

El eccema atópico, más comúnmente llamado dermatitis atópica, es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel debida a una predisposición a desarrollar alergias. En esta enfermedad, la respuesta inmunitaria cutánea se acelera con frecuencia, sin que se pueda identificar la causa, y pone en juego numerosas células inmunitarias: a la vez las de la inmunidad innata (presente desde el nacimiento) y adaptativa (que se desarrolla debido a la exposición al entorno y de la que forman parte las inmunoglobulinas E).
Por lo tanto, esta respuesta inmunitaria es inespecífica, es decir, no se puede relacionar la aparición de una placa con un elemento en particular. Evoluciona por brotes, entrecortados por fases de calma.

« La dermatitis atópica se desencadena en el 90 % de los casos antes de los 2 años »

Características de la dermatitis atópica

Es una de las manifestaciones de atopia, que es una sensibilidad particular para desarrollar reacciones inmunitarias anormales, sobre todo alérgicas. La atopia es un rasgo hereditario que también incluye el asma y la rinitis alérgica1.
Por lo tanto, este rasgo hereditario se transmite de manera genética, en especial debido a una mutación del gen que controla la síntesis de un elemento constitutivo de la barrera cutánea.

Un trastorno de la barrera cutánea

La capa más superficial de la piel es la epidermis y, más exactamente, la capa córnea, que es la capa más externa. Esta capa tiene un efecto de barrera que protege al organismo de las agresiones exteriores. La barrera cutánea está constituida sobre todo por filagrina, una proteína que desempeña un papel en el mantenimiento de la hidratación y el nivel de acidez de la piel (pH cutáneo). Las personas que presentan una dermatitis atópica tienen un fallo en la síntesis de esta proteína. La barrera cutánea se altera y deja que el agua se evapore, lo cual facilita la penetración de potenciales alergenos en la epidermis, la dermis y, con ello, el organismo. Esta invasión produciría una reacción inflamatoria.
Además de una piel peor protegida y más seca, se observan también, en estos pacientes, diferencias con respecto a los individuos sanos en la constitución de la microbiota cutánea.

dermatitis atopica

Una microbiota cutánea menos diversificada

Como se expone en este artículo, la piel está cubierta por un billón de microorganismos, más conocidos con el término de microbiota cutánea.

Entre estos microorganismos, se cuentan diversas especies de bacterias, mayoritariamente representadas por: Staphylococcus epidermidis. Esta bacteria tiene un efecto protector sobre el futuro desarrollo de la dermatitis atópica2: cuando está presente en la cantidad adecuada, protege de la aparición de brotes. Una bacteria se desmarca durante los brotes: Staphylococcus aureus.

En las personas que presentan una dermatitis atópica, existe una disminución de la diversidad bacteriana en la microbiota cutánea. Una bacteria se desmarca entonces durante los brotes: Staphylococcus aureus. Esta sobrerrepresentación estaría relacionada con una disminución de las proteínas de defensa en la capa córnea: las defensinas.

Las consecuencias de esta sobrerrepresentación de Staphylococcus aureus son numerosas:

  • Estimulación importante de la inmunidad;
  • Inflamación local;
  • Alteración de la barrera cutánea por daño de la capa córnea.

Cuando el brote regresa y empieza el periodo de calma, se observa de nuevo una diversificación bacteriana, con una disminución de Staphylococcus aureus.
Estas fases de calma se inician gracias a los tratamientos locales a base de corticoides.

Relaciones con la disbiosis intestinal

Además de la disminución de la diversidad de la microbiota cutánea en los niños que sufren una dermatitis atópica, los estudios han observado una microbiota intestinal menos diversificada en el recién nacido de riesgo. Incluso se piensa en una relación de causa a efecto3, porque esta disbiosis intestinal precede a la aparición de la dermatitis atópica.

Por lo tanto, la acción sobre las microbiotas a través de los probióticos y los prebióticos es una nueva vía de tratamiento y prevención de la dermatitis atópica.

dysbiose intestinale

Tratamiento y prevención de la dermatitis atópica

Durante los brotes de dermatitis atópica, la aplicación local de corticoides permite disminuir la inflamación y la proliferación de Staphylococcus aureus.

Como complemento, la aplicación de emolientes permite restaurar la barrera cutánea y favorece la disminución de la inflamación.

Probióticos para la piel atópica

  • Por vía oral

Gracias a ciertos estudios4, actualmente se sabe que la toma de probióticos, que son bacterias vivas, resulta eficaz para prevenir la aparición de la dermatitis atópica. La madre puede tomar estos probióticos por vía oral a partir del último trimestre del embarazo y el niño, desde los primeros meses de vida5. Los probióticos por vía oral enriquecen la microbiota intestinal y, de esta manera, previenen la aparición de la dermatitis atópica.

  • Por vía cutánea

La aplicación de emolientes permite restaurar la barrera cutánea y favorece la disminución de la inflamación.

La aplicación de emolientes que contienen fragmentos de probióticos, así como prebióticos (sustrato de las bacterias), permite restaurar la barrera cutánea y mantener el equilibrio de la microbiota cutánea. Su aplicación, como complemento de los corticoides, permite disminuir la necesidad de rascado y la sensación de picor. Como prevención, actúan como protectores de la integridad de la barrera cutánea.

Se recomienda consultar al médico de cabecera o al farmacéutico para recibir consejos adecuados sobre la asociación de probióticos y prebióticos que debe privilegiarse para tratar y prevenir la dermatitis atópica.