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Volver a la temática Trastornos articulares

Artrosis: los buenos reflejos de micronutrición y fitoterapia

Aunque las lesiones de los cartílagos causadas por la artrosis son irreversibles, es posible aliviar el dolor fuera de los periodos de brote inflamatorio y limitar la progresión de la enfermedad. Analicemos los buenos reflejos alimentarios y de fitoterapia que deben adoptarse.

Aunque la artrosis no se cura, se puede tratar. Para aliviar al paciente que padece artrosis, es posible actuar en dos frentes: 

  • disminuir el dolor en periodo de brote inflamatorio,
  • ralentizar la progresión de la enfermedad.

Disminuir la inflamación con soluciones naturales

Omega-3 por su acción antiinflamatoria

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 EPA y DHA se reconocen, entre otros, por sus propiedades antiinflamatorias. El proceso de degeneración articular implica una inflamación local, por lo que un aporte nutricional adecuado de estos ácidos grasos podría ser útil1,2.
Para ello, es conveniente privilegiar el consumo de pescado graso (salmón, sardina, atún, caballa...) y aceites de colza, nuez y camelina.

Plantas para luchar contra la inflamación 

La cúrcuma (Curcuma longa L.) 

Curcuma longa L., planta originaria del sur de Asia, es rica en curcumina. La curcumina ha demostrado in vitro que inhibe la citocinas de la inflamación. En el ser humano, los estudios indican que la curcumina alivia de manera significativa el dolor articular de los sujetos tratados3.

La boswelia 

Boswellia serrata es un árbol originario de la India y su resina, obtenida mediante una incisión de la corteza, se utiliza en medicina ayurvédica. Los ácidos boswélicos inhiben la actividad de las citocinas inflamatorias y las enzimas de la inflamación (estudio in vitro)4. Sus extractos permiten mejorar el dolor de los pacientes que presentan artrosis5.

El harpagofito 

Harpagophytum procumbens DC. es una planta de Namibia utilizada en Sudáfrica para aliviar el dolor reumático, la fiebre... Es una planta reconocida por sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias6,7. La ESCOP (European Scientific Cooperative on Phytotherapy) reconoce el uso de las raíces secundarias del harpagofito en el tratamiento sintomático de las manifestaciones articulares dolorosas, el dolor lumbar, en caso de pérdida del apetito y de dispepsia. La EMA (European Medecine Agency) reconoce su uso tradicional para el dolor articular. 

El sauce

El sauce (Salix) es un árbol rico en ácido salicílico (antepasado de la aspirina) utilizado desde hace milenios para aliviar el dolor articular y combatir la fiebre. Según el cuaderno de la Agencia del Medicamento (Médicaments à base de plantes, 1998), la corteza de sauce se utiliza tradicionalmente por vía oral «como analgésico (cefalea, dolor dental)» y, por vía oral y local, «en el tratamiento sintomático de las manifestaciones articulares dolorosas menores».
Efectivamente, su corteza es muy rica en derivados salicilados, que se metabolizan a ácido salicílico y confieren al sauce sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias, indicadas en los trastornos osteoarticulares8.

Se ha realizado un estudio clínico en sujetos artrósicos. En este estudio, el aporte de 350 mg de un extracto de cúrcuma y 150 mg de un extracto de boswelia dos veces al día durante 12 semanas permitió una mejoría del dolor13.

Ralentizar la progresión de la artrosis 

Verduras crucíferas por su contenido en sulforafano 

Las verduras de la familia de las crucíferas (todas las coles, el nabo, el berro, el brócoli…) son interesantes gracias a su contenido en sulforafano. En efecto, según el estudio publicado en Arthritis et Rheumatism9, el sulforafano, liberado después del consumo de verduras crucíferas como el brócoli, ralentizaría la destrucción del cartílago en las articulaciones. 

Micronutrientes específicos: glucosamina y condroitina 

La glucosamina

Se trata de una sustancia natural presente en el organismo, formada a partir de glucosa y glutamina. Se encuentra principalmente en el cartílago y desempeña un papel importante en su mantenimiento. Las investigaciones realizadas con esta sustancia han estado motivadas por la idea de que el aporte de este precursor podría estimular la síntesis de la matriz cartilaginosa. Los estudios demuestran, en respuesta a la ingesta de glucosamina durante 4 a 8 semanas10-17

  • una mejora de los síntomas (dolor e impotencia funcional, especialmente), 
  • una ralentización de la pérdida de cartílago, 
  • una disminución del consumo de analgésicos y una mejora de la calidad de vida.

La glucosamina puede ingerirse por vía nutricional, porque deriva de la quitina, presente en la concha de los crustáceos (langostinos, por ejemplo).
 

La condroitina 

También la fabrica el organismo y su producción disminuye con la edad. Interviene en la disminución de los síntomas, porque reduce la rigidez de la articulación. El sulfato de condroitina está presente en el cartílago de tiburón o de raya, lo cual dificulta su consumo. En los países occidentales, las moléculas de condroitina y glucosamina están disponibles en forma de complementos alimenticios.

Para una eficacia óptima y para evitar cualquier efecto indeseable, se recomienda consultar a un profesional de la salud.