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EICI: ¿qué lugar ocupan los probióticos?

La enfermedad de Crohn (EC) y la rectocolitis hemorrágica (RCH) se agrupan bajo el término de enfermedades inflamatorias crónicas del intestino (EICI). Estas enfermedades provocan inflamaciones recurrentes localizadas a lo largo del tubo digestivo, en zonas precisas o en la totalidad del mismo, y actualmente se imponen como un auténtico problema de salud pública: en la Comunidad Europea, 2,2 millones de personas padecen una EICI. Si bien numerosas investigaciones científicas se interesan por estas enfermedades, actualmente ningún tratamiento ofrece la posibilidad de curación a los pacientes.

Por eso, con el fin de mejorar la calidad de vida, son cada vez más frecuentes los pacientes y los médicos que se inclinan por enfoques complementarios a los tratamientos clásicos. Entre estos enfoques, la toma de probióticos parece prometedora. En efecto, estas bacterias «buenas» permitirían paliar las funciones que la microbiota intestinal ya no realiza correctamente y actuar en tres puntos importantes: la disminución de la inflamación, la reducción de la sensibilidad al dolor y de la permeabilidad intestinal.

 

Las enfermedades inflamatorias crónicas del intestino

 

Las EICI son las enfermedades inflamatorias crónicas del intestino. Concretamente, las EICI se caracterizan por una inflamación crónica del tubo digestivo, que puede afectar a cualquier segmento del tubo, desde la boca hasta el ano, pero generalmente se localiza en el íleon, el colon y el ano.

Las EICI constan de dos enfermedades:
 

  • la enfermedad de Crohn, que afecta a más de 110 000 personas en Francia;
  • la rectocolitis hemorrágica, que afecta a alrededor de 90 000 personas en Francia.

Detalles sobre la enfermedad de Crohn (EC)

La enfermedad de Crohn (EC) se traduce por una inflamación de todo el tubo digestivo (de la boca al ano), especialmente en la región ileorrectal (es decir, íleon, colon y ano), con un carácter crónico4.

Los pacientes alternan fases de remisión y brotes evolutivos que dan lugar a lesiones segmentarias y asimétricas. La frecuencia de los brotes y su intensidad varían según el paciente, pero también con el tiempo en un mismo paciente. La EC se manifiesta esencialmente por una diarrea crónica, sobre todo exudativa, frecuentemente acompañada de dolor abdominal.

La enfermedad de Crohn predomina en la mujer, a partir de la adolescencia, de ahí la sospecha de una participación de factores hormonales. La enfermedad presenta picos de incidencia con la edad –entre 20 y 24 años–, seguidos de un decrecimiento rápido5.
 

Detalles sobre la rectocolitis hemorrágica (RCH)

La RCH es una enfermedad inflamatoria intestinal que puede afectar al recto y al colon. Los demás segmentos del tubo digestivo nunca se ven afectados por la inflamación. Se traduce por fases de actividad (o «brotes») de intensidad variable que alternan con fases de remisión completa. Durante las fases de actividad, la inflamación afecta a la mucosa, es decir, a la parte interna de la pared intestinal.

Los síntomas digestivos de la RCH están principalmente constituidos por una diarrea con sangre, dolorosa y frecuentemente acompañada de coágulos mezclados o no con las heces.

Cifras clave

En la Comunidad Europea, 2,2 millones de personas se ven afectadas por una EICI6-7

La prevalencia de las EICI es del 1 % en la población occidental6-7

Constan de 2 afecciones: enfermedad de Crohn + rectocolitis hemorrágica.

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¿Qué relaciones existen entre desequilibrios de la microbiota intestinal y EICI?
 

Las causas de aparición de las EICI todavía no se conocen bien. Sin embargo, la microbiota intestinal y sus 10 billones de bacterias son objeto del interés de los investigadores sobre las EICI.

En efecto, se ha constatado, en los pacientes que presentan una EICI, la presencia de una disbiosis, es decir, un desequilibrio en la composición de la población bacteriana de la microbiota intestinal.

Por ejemplo, un estudio francés realizado en pacientes con una EC ha puesto en evidencia una modificación de la relación Firmicutes/Bacteroidetes (2 de las principales familias de bacterias normalmente presentes en la microbiota intestinal), con un déficit marcado del grupo Firmicutes a la vez en número y en proporción. La presencia, en cantidad muy baja, de una de las especies más representativas de Firmicutes, una bacteria llamada Faecalibacterium prausnitzii, podría ser responsable en gran parte de este déficit. Los estudios realizados más específicamente sobre esta bacteria han demostrado que tiene efectos antiinflamatorios in vivo e in vitro y, por lo tanto, podría desempeñar un papel protector.

De la misma manera, el análisis de la microbiota de pacientes que presentan una EICI ha permitido poner en evidencia un aumento cualitativo de la bacteria E. coli, cuya implicación debería considerarse en la aparición de la enfermedad.

Las interacciones entre la composición de la microbiota intestinal, su papel sobre la inmunidad y el desarrollo de una EICI constituyen pistas de investigación interesantes para comprender mejor sus condiciones de aparición, actuar en prevención y complementar los tratamientos existentes.

Los factores de riesgo de EICI

Si bien las causas exactas de las EICI todavía están por determinar, los factores de riesgo que pueden conducir a una EICI se conocen cada vez mejor. Separaremos los factores relacionados con el entorno y el modo de vida de los factores genéticos.

Factores medioambientales y modo de vida en estudio

  • Tabaquismo activo: aumentaría el riesgo de aparición de la EC y empeoraría su evolución, sobre todo en la mujer. Dejar de fumar mejoraría el pronóstico de la enfermedad. Sorprendentemente, el efecto es inverso en la RCH: el riesgo de enfermedad disminuiría alrededor de un 40 % en los fumadores. Sin embargo, los exfumadores se enfrentarían a un riesgo de enfermedad un 70 % más elevado con respecto a los no fumadores6
  • Apendicectomía: realizada antes de los 20 años, reduciría el riesgo de rectocolitis hemorrágica cerca de un 70 %... A la inversa, podría aumentar el riesgo de enfermedad de Crohn.
  • Anticonceptivos orales: aumentarían ligeramente el riesgo de EICI (si no forman parte de los estroprogestágenos con dosis bajas de estrógenos).
  • Alimentación: se han incriminado numerosos factores alimentarios en las EICI, como una dieta pobre en fibras, un exceso de consumo de azúcares refinados, un exceso de grasas animales y frituras o también no respetar la cadena de frío. Sin embargo, no se ha identificado formalmente ninguno de estos factores en los estudios científicos en curso.
  • Estrés, higiene elevada durante la infancia, lactancia natural y virus del sarampión son factores regularmente abordados en los estudios sobre las EICI. No obstante, actualmente ninguno de estos estudios ha demostrado su impacto sobre el riesgo de enfermedad...
  • La toma de antibióticos durante la infancia también podría constituir un factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Crohn

La predisposición genética 

Se ha sugerido la influencia de los factores de riesgo genéticos en las EICI debido a la predisposición elevada a estas enfermedades en algunas etnias, entre los gemelos o en algunos casos familiares. En la enfermedad de Crohn, este factor es importante. En 2001, se identificó un gen de susceptibilidad a la enfermedad, el gen NOD2/CARD15, situado en el cromosoma 16. Si bien una variante de este gen está presente en un paciente de cada dos, esto no basta para explicar la aparición de la enfermedad. La investigación genética ha desvelado otros genes de susceptibilidad, y los estudios científicos en curso sobre el tema son numerosos.

La predisposición genética a las EICI, una realidad 

Entre los gemelos idénticos, se ha constatado una concordancia del 50-60 % para la enfermedad de Crohn. Este porcentaje de concordancia cae al 0-6 % en los mellizos...

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¿Cómo aliviar las EICI?

Los pacientes con una EICI tienen una calidad de vida alterada y también se enfrentan a una ausencia de soluciones concretas y a una incomprensión sobre su enfermedad… Porque los tratamientos desarrollados hasta hoy solamente permiten controlar la enfermedad sin curarla. 

Por consiguiente, los pacientes a menudo optan por enfoques complementarios para aliviar sus síntomas8. Un estudio reciente, el estudio SUMMAC, realizado con la Asociation François Aupetit (AFA) sobre la utilización de las medicinas complementarias en las EICI, ha puesto en evidencia el interés creciente de los pacientes por este tipo de acompañamiento. De los 760 pacientes interrogados, el 65,6 % han declarado que utilizaban una medicina complementaria.

Entre los enfoques más frecuentes, se pueden citar:

  1. Las bioterapias, que incluyen las terapias celulares (manipulación de células madre o diferenciadas), las terapias tisulares (diferentes trasplantes de tejidos vivos) o las terapias génicas (transferencia de genes, intervención sobre los genes). 
  2. La sofrología, la naturopatía o también la homeopatía son prácticas alternativas que se inscriben en el campo de las «medicinas blandas». Los pacientes que presentan una EICI las utilizan corrientemente para completar los tratamientos tradicionales y aliviar los síntomas. 
  3. Las medidas higiénico-dietéticas
  • dejar de fumar en caso de enfermedad de Crohn, 
  • práctica de una actividad física,
  • adopción de una dieta alimentaria específica y adecuada.
     

Probióticos y EICI: resultados esperanzadores10

Los probióticos –microorganismos vivos que, ingeridos en cantidad suficiente, ejercen efectos positivos sobre la salud- ocupan un lugar preponderante en los estudios científicos recientes centrados en el tratamiento de las enfermedades gastrointestinales. 

Los probióticos tienen un interés en el marco de las EICI, porque pueden sustituir a las bacterias de la microbiota intestinal que ya no son capaces de ejercer todas sus funciones (digestivas, inmunitarias) porque se encuentran en estado de disbiosis. 

Por ejemplo, los estudios (realizados en el animal o en cultivos celulares), en los que se había inducido una inflamación intestinal, han demostrado que ciertas cepas de probióticos (lactobacilos y/o bifidobacterias) tenían efectos antiinflamatorios y una acción analgésica a la vez in vitro e in vivo.

En el ser humano, los primeros estudios disponibles muestran, sobre todo, que el hecho de tomar probióticos permite prolongar la duración de remisión11 y evitar la recidiva. 

Cabe señalar que los efectos de los probióticos dependen de las dosis y de las cepas. Por lo tanto, es importante elegir el probiótico adecuado a la situación de salud.

La AFA, Association François Aupetit

La AFA es la única organización francesa, reconocida de utilidad pública, que se dedica a las enfermedades inflamatorias crónicas intestinales (EICI), enfermedad de Crohn y rectocolitis hemorrágica. Tiene como principales objetivos apoyar programas de investigación fundamental y clínica para encontrar vías de curación, pero también informar y apoyar a los enfermos y a sus familiares.

Descubrir la AFA, asociación de apoyo a los enfermos de EICI  

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