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Selección de las cepas probióticas: la carta HQM

PiLeJe exige ciertos criterios en la elección de sus cepas probióticos y ha definido una carta de calidad de buenas prácticas de selección de las cepas bacterianas, propia del laboratorio y garantía de calidad de nuestras soluciones de salud probióticas: es la carta HQM, Haute Qualité Microbiologique (alta calidad microbiológica), resultado de una experiencia adquirida a lo largo de años de investigación sobre los probióticos.

Origen e inocuidad de las cepas

Certificación

Los microorganismos probióticos destinados al consumo humano deben tener una inocuidad perfecta y, por consiguiente, no presentar ningún riesgo de toxicidad. 

Con este principio, se han confeccionado listas de estos microorganismos considerados históricamente seguros para el ser humano: se habla de microorganismos con estatuto QPS (Qualified Presumption of Safety) en Europa o GRAS (Generally Recognized As Safe) en Estados Unidos. 
Estas listas incluyen un cierto número de géneros, especies e incluso cepas de bacterias probióticas. 
Todas las cepas de bacterias utilizadas por PiLeJe para la elaboración de sus soluciones de salud proceden de grupos de bacterias que tienen el estatuto QPS y/o GRAS.

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«No resistencia a los antibióticos»

Debido a su presencia en el intestino, el probiótico no debe provocar, por sí mismo o a través de su acción sobre las otras bacterias intestinales, una eventual resistencia bacteriológica a un tratamiento antibiótico: es el criterio de «no resistencia a los antibióticos»

Inscripción en la Colección Nacional de Cultivo de Microorganismos (una organización francesa que tiene el estatuto de Autoridad de Depósito Internacional en virtud del Tratado de Budapest)

Se estudia cada cepa de probiótico seleccionada por PiLeJe para poder definir sus propiedades intrínsecas (morfología, resistencia a la humedad y al calor, condiciones de crecimiento, etc.) y genotípicas (secuenciación del ADN bacteriano).
La cepa así analizada y, por ello, perfectamente conocida, se registra en la Colección Nacional de Cultivo de Microorganismos (CNCM). 
Esta inscripción garantiza una perfecta trazabilidad de las cepas que entran en la composición de un complemento alimenticio.

¿Por qué unos criterios de selección tan estrictos?

En el seno de los diferentes géneros y especies de bacterias potencialmente utilizables como probióticos, se encuentra una gran cantidad de cepas bacterianas. Cada una tiene sus propias propiedades, tanto en lo referente al «objetivo de salud» potencial como respecto a las condiciones de cultivo, viabilidad, estabilidad, adhesión a la mucosa intestinal para ejercer su acción, etc.
Por lo tanto, no todas las cepas bacterianas son pertinentes para la realización de un complemento alimenticio.
Solo después de haber superado numerosas pruebas técnicas, PiLeJe selecciona las cepas más pertinentes para entrar en una formulación determinada.

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Gastrorresistencia

Para ejercer sus propiedades beneficiosas sobre el huésped, los probióticos tienen que ser capaces de resistir las condiciones que se encuentran a lo largo del tubo digestivo y llegar al intestino delgado o al colon en forma viable. 

Para verificar la resistencia de las cepas a los diferentes obstáculos que los probióticos tendrán que superar durante su tránsito, se recurre a modelos in vitro que reproducen las condiciones (pH, secreción de enzimas digestivas, peristaltismo) que se encuentran en los diferentes compartimentos digestivos: estómago, intestino y colon.
Estos estudios específicos permiten, por ejemplo, seleccionar cepas resistentes al compartimento gástrico (resistencia al pH ácido y a las enzimas como la pepsina) o intestinal (resistencia a las sales biliares y a las enzimas pancreáticas).

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Adhesión a la mucosa intestinal

Los probióticos no son unos «activos» como los demás. 

El organismo no los absorbe. Actúan localmente y, para ello, tienen que adherirse a la mucosa intestinal y, en cierta manera, «mezclarse» con la microbiota del huésped, es decir, con la flora intestinal ya presente (llamada también, a veces, flora comensal). 
Esta capacidad de adhesión a las células intestinales los hace capaces de interactuar a su vez, como la microbiota, con el sistema inmunitario intestinal y el sistema nervioso presente en el lugar. 

Cuanto más importante sea la capacidad de adhesión de la cepa probiótica, mayor será su tiempo de presencia en el intestino y más aumentará su capacidad potencial de interactuar con el organismo.

Las pruebas in vitro permiten seleccionar las cepas probióticas que tienen las capacidades de adhesión a la mucosa intestinal más eficaces.

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Viabilidad y estabilidad en el tiempo

Las cepas bacterianas son frágiles, por lo que es indispensable controlar sus condiciones de crecimiento y conocer sus condiciones de viabilidad en los diferentes medios.
Se realizan múltiples experimentos como, por ejemplo, la colocación de las cepas bacterianas en «estufas de envejecimiento» para estudiar sus criterios de viabilidad en el tiempo.

Los datos recogidos condicionarán la elección de los excipientes, los potenciales ingredientes complementarios y los materiales galénicos. Todos deberán ser «compatibles» con la cepa probiótica, es decir, no alterar su acción ni su estabilidad en el tiempo.
 

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