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La micronutrición en el centro de una medicina de la salud

Consideremos el caso de la diabetes. La medicina convencional sabe detectarla muy bien, tratarla y equilibrarla..., pero no permite prevenir su aparición.
Ahora bien, una diabetes no se declara hasta después de unos años de evolución asintomática, durante los cuales se producen múltiples etapas y transformaciones: paso a un estado de resistencia a la insulina y después de intolerancia al azúcar, antes de llegar a una prediabetes. 
En estas diferentes etapas, antes del estadio de «enfermedad diabética», es cuando se puede actuar.

La micronutrición se inscribe en esta forma de proceder. Es un enfoque que pretende complementar a la medicina curativa mediante una medicina preventiva. Se basa en el hecho de que los trastornos y enfermedades que pueden aparecer tienen relación, al menos en parte, con la existencia de deficiencias o desequilibrios nutricionales en micronutrientes.

La corrección de estas deficiencias o desequilibrios puede ayudar a prevenir la aparición de los trastornos o, si la enfermedad ya se ha instalado, a mejorar la eficacia de un tratamiento medicamentoso.

 La micronutrición en la práctica: el ejemplo del hierro, la vitamina D y el magnesio

El enfoque preventivo: corregir deficiencias

La carencia de hierro da lugar a una anemia, que se manifiesta por fatiga, palidez, palpitaciones y debilidad del sistema inmunitario. Una vez instalada, requiere la toma de medicamentos con una elevada concentración de hierro, que a veces producen efectos indeseables como estreñimiento o heces negras. 

La micronutrición tiene por objeto actuar antes de un estado de carencia confirmada, corrigiendo cualquier sospecha de déficit mediante una modificación de la alimentación y, si es necesario, una suplementación con hierro, a dosis menos importantes que las que se encuentran en los medicamentos.

Otro ejemplo es el de la vitamina D, que da lugar al raquitismo en caso de aporte insuficiente. Se puede prevenir fácilmente un déficit de vitamina D mediante una alimentación y unos consejos adecuados (exposición solar suficiente) y, si es necesario, recurriendo a un complemento micronutricional.

Prevención

El enfoque complementario: paliar efectos indeseables u optimizar la acción de un tratamiento

Un déficit de magnesio es corriente en la población general y puede tener su origen en la toma de ciertos medicamentos. Es el caso de los diuréticos, que pueden favorecer su eliminación urinaria, los inhibidores de la bomba de protones1, que disminuyen notablemente su absorción intestinal, o también los estroprogestágenos (como el tratamiento hormonal de la menopausia o la anticoncepción hormonal), que aumentan las necesidades de magnesio del organismo. 
La toma de estos medicamentos durante un tiempo prolongado debería idealmente hacerse optimizando paralelamente los aportes de magnesio mediante un tratamiento micronutricional adecuado.

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Este enfoque de la medicina es el que desarrolló el doctor Christian Leclerc, fundador del laboratorio PiLeJe en 1990. 

En colaboración con médicos, farmacéuticos, biólogos y nutricionistas, desarrolla las bases de la micronutrición que conducen, en 1992, a la creación del Instituto Europeo de Dietética y Micronutrición (IEDM).

La micronutrición se convierte en una práctica médica completa, complementaria de la medicina convencional, curativa.

    Precursor en el campo de la micronutrición, el laboratorio PiLeJe desarrolla complementos micronutricionales que se inscriben en el marco de esta medicina de la salud. 

    Con el objetivo de un tratamiento:

    • individualizado, es decir, centrado en el individuo y no únicamente en sus síntomas; 
    • preventivo, con el objetivo de intervenir antes de la enfermedad, antes de que se declare;
    • y complementario de la medicina clásica, cuyos beneficios puede reforzar y cuyos efectos indeseables puede disminuir.

    Fuentes:

    • Roulet L. et al. Effets indésirables des inhibiteurs de la pompe à proton: faut-il craindre de les prescrire au long cours ? Revue de médecine interne, 2012, vol. 33, no. 8, p. 439-45
    • Mackay JD, Bladon PT. Hypomagnesaemia due to proton-pump inhibitor therapy: a clinical case series. Q J Med 2010; 103:387–395.
    • Palmary M. et al. Oral contraceptives and changes in nutritional requirements European Review for Medical and Pharmacological Sciences 2013; 17: 1804-1813
    1. Inhibidores de la bomba de protones: también llamados IBP, son medicamentos que inhiben la secreción ácida del estómago. Están indicados sobre todo en el reflujo gastroesofágico.