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Comprender el origen de los trastornos

Las grandes funciones metabólicas del organismo

Trastornos del sueño o del humor, fatiga, problemas cutáneos o circulatorios, infecciones de repetición, dolor musculoesquelético... La mayoría de estos síntomas pueden estar relacionados con deficiencias de algunas de las grandes funciones metabólicas del organismo.

Los avances científicos de estos últimos veinte años han permitido comprender el papel esencial de los micronutrientes, muchos de los cuales son cofactores enzimáticos, por ejemplo, para hacer funcionar de manera óptima nuestro organismo. 

Por ello, cualquier desequilibrio o déficit de micronutrientes puede alterar el funcionamiento de las células de un tejido o de un órgano determinado. 

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La micronutrición se basa en la comprensión de estos mecanismos.

Partiendo de esta constatación, la micronutrición se dedica a analizar, en especial, 4 grandes funciones esenciales para un buen estado de salud.

La esfera digestiva

Constituye la primera zona de intercambio entre la alimentación y las células.

Para que todo funcione de manera óptima, este ecosistema, en el que la microbiota desempeña un papel esencial, debe actuar de barrera a los patógenos y, en cambio, permitir una buena asimilación de todos los nutrientes aportados por la alimentación

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El cerebro

UItiliza en especial aminoácidos, procedentes de las proteínas, que sirven de precursores para la síntesis de los neurotransmisores.

Estos últimos, necesarios para la transmisión del impulso nervioso, son la base de la regulación del humor, el sueño y el comportamiento en general. Pero también son necesarios los lípidos, componentes esenciales de las neuronas.

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La protección celular

Tiene la función de controlar las agresiones diarias que sufren las células atrapando a los radicales libres, gracias a un aporte suficiente de micronutrientes antioxidantes.

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La comunicación celular

Permite a los tejidos y los órganos comunicarse de manera armoniosa. En este sentido, la membrana de las células tiene una importancia capital, porque es la que asegura la entrada de los nutrientes y micronutrientes en las células y libera las hormonas, los neurotransmisores y las sustancias inflamatorias o antiinflamatorias necesarias para mantenernos con buena salud. 

La membrana celular está formada por lípidos y, en especial, por ácidos grasos poliinsaturados. Son los que controlan la fluidez, la permeabilidad y los intercambios celulares. Esto nos permite comprender su importancia y, especialmente, la necesidad de aportar al organismo suficiente omega-3, un ácido graso esencial que desempeña un papel importante en la prevención de numerosas enfermedades.

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Para saber más sobre los diferentes micronutrientes esenciales para un buen estado de salud: véase Las funciones clave de los micronutrientes.