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Estrés: su funcionamiento y su impacto sobre la salud

Aunque existe desde la noche de los tiempos -nuestros antepasados Homo sapiens huían del peligro y sobrevivían gracias a él-, actualmente el estrés se reconoce como uno de los principales problemas de salud y afecta a 9 personas de cada 10 en Francia. 

¿Qué es el estrés?

El estrés corresponde a una reacción de adaptación del organismo ante una situación vivida como nueva, imprevista, agresiva o amenazadora.

Desde un punto de vista biológico, el estrés corresponde al conjunto de respuestas del organismo para adaptarse a las presiones del entorno. Estas respuestas siempre dependen de la percepción de la persona. Por ejemplo, algunas personas pueden vivir un examen escolar como una situación estresante y otras, en cambio, no.

Estrés y ansiedad: ¿qué diferencia hay?

La ansiedad es un síntoma de estrés y corresponde a una emoción, un estado de inquietud del individuo.

El estrés en cifras 

Según un sondeo1 de noviembre de 2017 realizado con una muestra de 1017 personas representativas de la población francesa de 18 años o más, casi todos los franceses se han enfrentado al estrés.

El estrés forma parte de la vida personal o profesional de los franceses y el nivel de estrés experimentado con el paso de los años no hace más que aumentar: en los últimos 3 años, cerca de 4 franceses de cada 10 han sufrido un aumento del nivel de estrés.
Si bien 9 franceses de cada 10 se describen como personas estresadas, las mujeres se ven más afectadas (60 %) que los hombres (38 %).

    Entre las causas principales de estrés, se encuentran: 

    1. La vida profesional (36 %) 
    2. Los problemas financieros (35 %) 
    3. La vida personal (33 %)

    Las principales consecuencias del estrés dan lugar a: 

    1. Problemas de sueño (54 %)
    2. Repercusiones sobre el comportamiento (40 %)
    3. Repercusiones sobre la vida familiar o de pareja (26 %)
    Estrés impacto

    Las diferentes fases del estrés 

    El estrés es una reacción normal del organismo, por lo que no tiene nada de malo siempre que sea puntual (el estrés del actor, por ejemplo). Sin embargo, cuando se vuelve crónico, puede tener consecuencias físicas y psíquicas importantes. 
    El estrés se divide en 4 fases:

    1. La fase de alarma

    En esta fase, todos los sentidos están en alerta y el individuo moviliza muy rápidamente sus recursos. Corresponde a la reacción de supervivencia inmediata.
    Por vía nerviosa, se libera adrenalina, que prepara para la acción física rápida.
    La vigilancia del individuo aumenta para interpretar la situación de estrés y reaccionar lo más deprisa posible. Esta fase solicita mucha energía al organismo para reaccionar rápidamente. 

    2. La fase de resistencia 

    En la fase de resistencia, el organismo se adapta al agente estresante: los mecanismos de adaptación se llevan al máximo para proteger al organismo del agotamiento y se consumen las reservas de energía. El sistema nervioso desencadena la liberación de cortisol, hormona que estimula la fabricación de glucosa, lo cual aporta al organismo la energía para defenderse. 
    La liberación de cortisol, por un fenómeno en cascada, ejerce un efecto de retrocontrol y mantiene un nivel de cortisol estable, para evitar que la «máquina se embale». Paralelamente, tiene lugar una pérdida de magnesio por la orina.

    ¿Qué es la carga mental?

    La investigadora quebequesa Nicole Brais, de la Universidad de Laval de Canadá, define la carga mental como el trabajo constante e imprescindible de gestión, organización y planificación del buen funcionamiento de la casa y que tiene por objeto la satisfacción de las necesidades de cada uno. Concierne principalmente a la mujer, al menos con un hijo, que a menudo tiene una actividad profesional como su pareja masculina.

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    3. La fase de agotamiento psíquico 

    El organismo está sobrepasado: a fuerza de estimulaciones, los sistemas neurohormonales se alteran y el retrocontrol de la fase de resistencia ya no actúa, lo cual da lugar a un pico de cortisol (a un nivel patológico), que genera una caída de dopamina y serotonina (hormonas de la motivación y el bienestar).
    Aparecen los signos dañinos del estrés: fatiga, ansiedad, pérdida del placer y disminución de las defensas inmunitarias, que bajan y aumentan la vulnerabilidad del organismo a las infecciones.

    4. La fase de agotamiento psíquico y físico H3

    Corresponde al burn out o síndrome de agotamiento profesional, que se caracteriza por un estado de fatiga intensa acompañado de una desvinculación de las actividades profesionales y personales de la persona que lo padece. Sobre todo, es un proceso más o menos largo (puede establecerse insidiosamente a lo largo de años) en el que se hunden las personas en situación de estrés crónico.
    El sistema de defensa psíquica y física del individuo está completamente agotado y alterado (falta de secreción de cortisol por la mañana). El tratamiento pretende, por supuesto, tratar el trastorno identificado, pero también actuar sobre el contexto socioprofesional, que es el origen del síndrome. 

    Las funciones clave del cortisol y el magnesio: el círculo vicioso del estrés 

    Como se ha dicho anteriormente, el cortisol desempeña un papel clave en la evolución del estrés. Cuando este último se instala de forma duradera, la autorregulación del cortisol se vuelve deficiente: el organismo produce cada vez más cortisol, está permanentemente activado. Las contracciones musculares aumentan y dejan escapar el magnesio de las células musculares hacia la sangre y la orina. La falta de magnesio aumenta la vulnerabilidad al estrés: ¡es el círculo vicioso del estrés!

    Magnesio: el reflejo sea cual sea la fase de estrés H2

    Si hay un micronutriente que debe privilegiarse en caso de estrés, es el magnesio.

    Su déficit empeora la reactividad al estrés, en cambio, un aporte óptimo disminuye la secreción de las hormonas y los mensajeros del estrés y, sobre todo, interviene en la relajación muscular.
    Para saber por qué y cómo optimizar el aporte de magnesio, no se pierda nuestro vídeo:

    Los 3 signos sugestivos de la depresión: 

    • Me siento deprimido/a
    • Ya no me siento a gusto / Ya no me interesa nada
    • Estoy cansado/a, sin energía
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