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Fatiga y vitalidad

Fatiga: definición, signos y causas

Del 10 al 25 % de las personas se quejan de estar constantemente cansadas cuando acuden a la consulta del médico.1 Estas múltiples quejas muestran la necesidad de interesarse por la procedencia de la fatiga. Ante la multiplicidad de los estados de fatiga, es esencial identificar el tipo de fatiga que sufre el paciente y utilizar los beneficios de ciertos micronutrientes.

Fatiga: definición

La fatiga se define como una sensación de agotamiento y una disminución de las fuerzas del organismo más o menos importante y de duración variable. Se experimenta después de un esfuerzo físico o mental considerable y desaparece después de un periodo de reposo.2 Puede ser la consecuencia del aburrimiento o de una reducción de la motivación. Sin embargo, la Sociedad Científica de Medicina General Belga3 utiliza la siguiente definición:

 

«La fatiga es una molestia que resulta de un desequilibrio entre lo que se debe hacer y lo que se puede hacer».4

 

Para caracterizar la fatiga, deben tenerse en cuenta varios elementos: ¿Es normal o anormal? ¿Es temporal (menos de un mes) o regular, si los signos se prolongan más allá de 6 meses? ¿Es reactiva?, ¿mental?
En efecto, la fatiga es un concepto subjetivo que puede adquirir diferentes aspectos en función de su intensidad o de su causa:

 

Fatiga en función de la intensidad:

  • Puede tratarse de una pérdida de energía puntual que el reposo compensará. Esta fatiga es normal después de un esfuerzo o de una jornada cargada.
  • Se habla de astenia cuando persiste anormalmente, se acompaña de una sensación de lasitud prolongada y no cede con el reposo. A menudo, es la expresión de un estado patológico que requiere un estudio médico profundo.

Fatiga en función de la causa:

  • Puede ser física, es decir, consecuencia de un esfuerzo. Corresponde a «¡me apetece, pero no puedo!».
  • También puede ser mental y ser la consecuencia de un modo de vida estresante (preocupaciones cotidianas, problemas domésticos, obligaciones sociales/profesionales, etc.). Corresponde a «¡puedo, pero no me apetece!».
  • La fatiga puede deberse a ciertas enfermedades.

La fatiga regular corresponde a una fatiga que evoluciona durante más de 6 meses sin una causa claramente identificada y en la que a menudo están implicados los desequilibrios de micronutrientes. Requiere un seguimiento específico por parte de un profesional de la salud.

¿De dónde procede la fatiga funcional?

Es necesario comprender la procedencia de la fatiga. En efecto, puede ser reactiva o debida a déficits.

La fatiga reactiva

Puede tener relación con una alteración puntual del modo de vida, como una situación de estrés, un periodo de esfuerzo excesivo o un problema de salud transitorio, como una infección o una intervención quirúrgica.

 

También puede tratarse de una fatiga mental, debida a una falta de atención o a unas capacidades cognitivas reducidas, o física (una disminución del rendimiento, una debilidad muscular).

La fatiga debida a desequilibrios nutricionales

La relación entre los micronutrientes y los estados de fatiga, tanto si es mental como física, está bien establecida.5 

 

La carencia de varios micronutrientes, como el hierro, el cobre, así como las vitaminas B3, B6, B9 y B12, tiene consecuencias sobre la dopamina, la noradrenalina y la adrenalina. Estas últimas están implicadas en las funciones cognitivas, como la memoria, la concentración o la motivación.6 Las vitaminas B, así como ciertos minerales, también son esenciales para la síntesis de la melatonina y la serotonina, que regulan, respectivamente, el ciclo de vigilia-sueño y el humor.7,8

 

La fatiga debida a desequilibrios también puede manifestarse a nivel físico. Es el caso, por ejemplo, de una falta de vitamina C, vitamina B5 o una carencia de hierro.

 

 

Alimentación, sueño, actividad física…, ¿cómo reducir la fatiga?

Cuidar la higiene de vida

Una alimentación variada y equilibrada, un sueño suficiente y de buena calidad. Este último es muy importante y, a menudo, es responsable de la fatiga. Una buena higiene de vida pasa también por el ejercicio físico. Parece ser que hacer ejercicio de manera moderada permite mejorar la sensación de vitalidad.9 Finalmente, cuando la fatiga se debe a preocupaciones profesionales o personales, aprender a gestionar el estrés y a relajarse puede resultar beneficioso.

¿En qué alimentos se encuentran los micronutrientes esenciales para reducir la fatiga?

La majora de los signos de fatiga pasa, en primer lugar, por el mantenimiento de la situación micronutricional gracias a una alimentación variada y equilibrada. No obstante, en ciertos casos, puede considerarse una complementación que aporte micronutrientes.

Un aporte óptimo de magnesio, hierro y coenzima Q10, en especial, es importante para evitar la fatiga y sus consecuencias.

El magnesio

El magnesio interviene en más de 600 reacciones enzimáticas en el organismo, participa, sobre todo:

  • En la transformación de los azúcares y las grasas en energía utilizable por las células, en especial por las células musculares.
  • En la transmisión del impulso nervioso.
  • En la síntesis de catecolaminas.

Un desequilibrio de magnesio produce, principalmente, una disminución de la energía disponible para los músculos y, por lo tanto, una mayor fatigabilidad ante el esfuerzo. 

La vitamina B5

La vitamina B5 o ácido pantoténico es una vitamina hidrosoluble esencial que se encuentra en numerosos alimentos. Se halla en proporciones especialmente concentradas en los germinados y los cereales integrales, así como en las variedades de ortiga mayor.
La vitamina B5 contribuye al rendimiento intelectual normal y a reducir la fatiga.

El hierro

Este mineral es necesario para el aporte de oxígeno y la producción de energía, pero también para la síntesis de neurotransmisores como las catecolaminas. Los efectos de la anemia se conocen bien, pero los desequilibrios de hierro también podrían dar lugar a reducciones de la capacidad física ante el esfuerzo y a una disminución del rendimiento intelectual.10

La vitamina C

La vitamina C, también llamada ácido ascórbico, es una vitamina soluble en el agua que desempeña un papel esencial en el metabolismo. Contribuye a la protección de las células contra el estrés oxidativo y participa en el funcionamiento normal del sistema nervioso e inmunitario. 

El zinc

El zinc es un metal indispensable para la acción de ciertas enzimas en el organismo. Por otra parte, es necesario para el crecimiento y el funcionamiento del sistema inmunitario.
Después del examen de los datos científicos, las autoridades sanitarias europeas (EFSA, European Food Safety Authority y la Comisión Europea) han estimado que una concentración de al menos 1,5 mg de zinc contribuye a unas funciones cognitivas normales.

 

 

Fatiga, ¿cuándo consultar?

Si la fatiga es consecuencia de una situación inhabitual, a priori es lógica y puede ceder con una alimentación y un sueño de calidad.
Sin embargo, si se experimenta en un contexto habitual y no mejora después de 3 semanas, durante las cuales se han privilegiado el descanso y la alimentación bien equilibrada, entonces es muy recomendable consultar al médico.

Un profesional de la salud podría investigar e identificar las causas de esta fatiga, proponer un abordaje adaptado a los eventuales síntomas asociados y corregir, si es necesario, la situación micronutricional.

 

 

Para recordar

  • La sensación de fatiga es muy variable de una persona a otra: la fatiga es un concepto subjetivo.
  • Sus repercusiones sobre el organismo difieren en función de su intensidad (pasajera o no) y de su causa (consecuencia de una enfermedad, de un esfuerzo, del estrés...).
  • El magnesio, el hierro y la vitamina C son micronutrientes imprescindibles para luchar contra la fatiga.
  • Se recomienda consultar a un profesional de la salud cuando la fatiga persista (3 semanas), sobre todo para restablecer una situación micronutricional óptima.

¿Quién puede aconsejarte?

Según tu estado fisiológico, puedes pedir consejo a un farmacéutico o consultar a un médico formado en microbiotas, micronutrición y fitoterapia.

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Nuestras referencias

  1. https://www.ameli.fr/paris/assure/sante/themes/asthenie-fatigue/definition-symptomes-causes. Última consulta el 29/06/2023.
  2. Aslangul E, «Le Jeune C. Asthénie et fatigabilité». Revue du praticien. 2005. 55: 1029-1033.
  3. Magnette C, Gerard B. Société scientifique de médecine générale belge, La plainte fatigue en médecine générale, Recommandations de bonne pratique. Septiembre 2005.
  4. Horn B. «Fatigue». Forum Med Suisse. 2002. 45: 1074-1079.
  5. Demetra J. Mills, «The Aging GABAergic System and Its Nutritional Support», Journal of Nutrition and Metabolism, 2021.
  6. Gabriele Dalla Torre, Jon I Mujika, Joanna Izabela Lachowicz, «The interaction of aluminum with catecholamine-based neurotransmitters: Can the formation of these species be considered a potential risk factor for neurodegenerative diseases», Dalyton Transactions, 2019.
  7. Hiroshi Ichinose, Takahide Nomura, Chiho Sumiichinose, «Metabolism of Tetrahydrobiopterin: Its Relevance in Monoaminergic Neurons and Neurological Disorders», The Chemical record, 2008.
  8. Martha Renee Wasserbauer, «Does Dietary Melatonin Play a Role in Bone Mineralization?», 2017.
  9. Stephan et al., 2003.
  10. Boasson M, Blanchet O, Dautel M, «Anémies par carence en fer». La Revue du Praticien. 1993. 43(11): 1354-1357.