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Las relaciones entre humor e intestino

Alain, filósofo francés del siglo xx, decía: «El pesimismo es del humor; el optimismo, de la voluntad» . ¿Y si la voluntad empezara en el plato? 

En efecto, el cerebro tiene una necesidad absoluta de alimentos para funcionar bien... ¡Pequeña guía de los aliados del buen humor!

La serotonina, neurohormona de la serenidad

El humor depende intensamente de la serotonina, una neurohormona presente a la vez en el cerebro y el aparato digestivo.

Desempeña un papel esencial en el cerebro, donde participa en el buen funcionamiento del reloj biológico y tiene un papel en el equilibrio psíquico.

En el intestino, donde se produce mayoritariamente(1), permite la movilidad y, por lo tanto, participa en el buen funcionamiento del aparato digestivo.

El triptófano, precursor de la serotonina

La producción de serotonina depende del aporte de un aminoácido, el triptófano. El triptófano está presente en las proteínas y, asociado a glúcidos (azúcares), sirve de precursor para la síntesis de la serotonina.

El triptófano se encuentra en el pescado graso, los productos lácteos, los huevos, las aves, el chocolate y algunas frutas (almendra, plátano). 

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Otros actores del humor: los omega-3 y los «psicobióticos»

En efecto, los omega-3 participan en la concentración y la memoria, y desempeñan un papel preventivo contra el envejecimiento cerebral. Estos valiosos ácidos grasos se encuentran en los aceites vegetales, como el aceite de colza, el aceite de nuez o también el aceite de camelina, el pescado graso y las nueces.

Otros alimentos son una fuente de psicobióticos, como los pepinillos, la chucrut, los encurtidos, el kéfir…, porque permiten a la vez favorecer el desarrollo de bacterias beneficiosas para el organismo y contribuir a la producción de serotonina.

Estos aspectos nutricionales se acompañan, evidentemente, de otras variables para reforzar el buen humor: el hecho de comer con conciencia, de integrar el buen ambiente durante las comidas y de variar los alimentos también favorece el equilibrio frágil del buen humor.