Efectuar una búsqueda

Microbiotas

¿Qué es la disbiosis intestinal?

La salud digestiva depende en gran medida del equilibrio de la microbiota intestinal. Cuando este ecosistema se altera, puede aparecer la disbiosis intestinal, un desequilibrio asociado a síntomas digestivos y a efectos que pueden ir más allá del intestino.1 En este artículo abordamos qué es la disbiosis, sus principales causas y cómo puede manejarse según la evidencia científica.

¿Qué es la disbiosis intestinal?

Definición y conceptos clave

La disbiosis intestinal se refiere a una alteración en la composición y función de la microbiota intestinal, es decir, del conjunto de microorganismos que habitan de forma natural en el intestino. Esta alteración puede manifestarse como una disminución de la diversidad microbiana, un aumento de microorganismos con potencial proinflamatorio y una reducción de especies beneficiosas con efecto antiinflamatorio.1

 

Para comprender qué es la disbiosis, es importante entender primero qué es la microbiota intestinal. Se trata de un ecosistema complejo formado por billones de microorganismos, principalmente bacterias, pero también virus y hongos, que viven en el tracto gastrointestinal y desempeñan un papel clave en la salud digestiva y general.1

 

En condiciones de salud, la microbiota intestinal está formada principalmente por cuatro grandes grupos de bacterias (denominados filos): Firmicutes, Bacteroidetes, Proteobacteria y Actinobacteria. El equilibrio entre estos grupos, junto con una adecuada diversidad y actividad funcional, es esencial para el correcto funcionamiento del organismo.1,2

Cuando este equilibrio se altera, hablamos de disbiosis intestinal. 1,2

Diferencia entre microbiota sana y disbiosis

La diferencia entre una microbiota intestinal saludable (también denominada eubiosis) y la disbiosis no se basa únicamente en qué microorganismos están presentes, sino también en su diversidad, proporción y función.1-3

  • Microbiota sana o eubiosis: se caracteriza por un estado de equilibrio y alta diversidad microbiana, lo que le confiere una mayor capacidad de adaptación frente a factores externos como cambios en la alimentación o el uso de antibióticos.3
    Una microbiota saludable contribuye a funciones esenciales para el organismo. Algunos ejemplos son el metabolismo de nutrientes, la protección frente a patógenos y la regulación del sistema inmunitario.1
  • Disbiosis: en contraste, la disbiosis se asocia a un desequilibrio de la comunidad microbiana, habitualmente acompañado de una menor diversidad.3 Un ejemplo frecuentemente descrito es la alteración en la proporción entre los filos Firmicutes y Bacteroidetes, que se ha relacionado con trastornos metabólicos como la obesidad.3
    Este desequilibrio puede comprometer las funciones protectoras de la microbiota, favorecer un estado de inflamación crónica de bajo grado y contribuir al de distintas enfermedades.1

Causas de la disbiosis intestinal

El equilibrio de la microbiota intestinal es sensible a diversos factores internos y externos. La evidencia científica identifica cuatro grandes áreas con un impacto relevante: la alimentación, el estrés, el uso de medicamentos y las infecciones intestinales.1,3,4

Alimentación, estrés, medicamentos, infecciones

Alimentación: 
La dieta es uno de los principales determinantes de la microbiota intestinal.3,4 Las dietas de estilo occidental, ricas en grasas saturadas y azúcares simples, se asocian con una menor diversidad microbiana.2 En particular, una alimentación alta en grasas puede favorecer un aumento del filo Firmicutes y una disminución de Bacteroidetes.3 Por el contrario, una dieta rica en fibra, presente en frutas, verduras y legumbres, promueve el crecimiento de bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus.1

Estrés:  
El estrés psicológico crónico puede inducir alteraciones en la microbiota a través de la activación prolongada del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA). La liberación sostenida de cortisol puede aumentar la inflamación y la permeabilidad intestinal, favoreciendo un estado de disbiosis.5

Medicamentos:  
Algunos fármacos pueden alterar significativamente la microbiota intestinal. Los antibióticos son los principales disruptores, ya que eliminan tanto bacterias patógenas como comensales beneficiosas, pudiendo modificar la comunidad microbiana a largo plazo.4,5 Otros medicamentos, como los inhibidores de la bomba de protones (como por ejemplo el omeprazol), también se han asociado con cambios en la composición de la microbiota.5

Infecciones:  
Las infecciones por patógenos entéricos, como Salmonella, son una causa directa de disbiosis intestinal.4 La respuesta inflamatoria asociada genera un entorno intestinal alterado que favorece el crecimiento de bacterias como las Enterobacteriaceae (incluida E. coli), en detrimento de la microbiota comensal.2

Síntomas y consecuencias

Manifestaciones digestivas y extra-digestivas

Los síntomas de la disbiosis intestinal pueden ser muy variables y no siempre se limitan al aparato digestivo.

  • Síntomas digestivos
    Las manifestaciones gastrointestinales son las más frecuentes. Los síntomas comúnmente asociados a un estado de disbiosis son:6
    • Alteraciones del tránsito intestinal y las deposiciones: es común la presencia de diarrea o heces blandas y acuosas. Además, puede observarse la presencia de moco en las heces, un indicador de irritación o alteración de la mucosa.5,6
    • Malestar abdominal y gases: la actividad metabólica alterada de las bacterias puede generar una producción excesiva de gas, provocando distensión abdominal (hinchazón), flatulencias frecuentes y eructos, que a menudo se acompañan de cólicos o dolor abdominal persistente. 5,6
    • Síntomas orales e intolerancias alimentarias: la disbiosis no afecta solo al aparato digestivo inferior; también se ha vinculado con la halitosis (mal aliento) y la aparición de nuevas sensibilidades o intolerancias alimentarias, así como una posible pérdida de apetito.5,6
  • Manifestaciones extra-digestivas
    El impacto de la disbiosis intestinal puede extenderse más allá del intestino a través de los llamados ejes intestino-órgano, como el eje intestino-cerebro o el eje intestino-piel.5 Este desequilibrio microbiano se ha asociado con diversas condiciones extra-digestivas, incluyendo trastornos neuropsiquiátricos (como depresión o demencia), alergias, asma, enfermedades autoinmunes y trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2.1,6

Impacto en la salud general

Más allá de estos síntomas, las consecuencias de una disbiosis intestinal mantenida se relacionan principalmente con dos mecanismos: la inflamación crónica de bajo grado y el aumento de la permeabilidad intestinal.3,5

 

Un estado de disbiosis puede favorecer una inflamación crónica de bajo grado en todo el cuerpo.3 Además, se asocia con un aumento de la permeabilidad intestinal, conocido de forma coloquial como “intestino permeable”, en el que la barrera intestinal se vuelve más vulnerable.5

 

En este contexto, algunas estrategias incluyen medidas alimentarias y complementos formulados para acompañar este enfoque, en particular en dietas pobres en FODMAP (carbohidratos fermentables de difícil digestión). En este sentido, Permealine® es un complemento alimenticio desarrollado para acompañar las medidas de protección digestiva, formulado con L-glutamina, té verde, vitamina A y zinc. En particular, la vitamina A contribuye al mantenimiento de las mucosas en condiciones normales, como la mucosa intestinal, mientras que el zinc contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario.

 

Ambos mecanismos, la inflamación crónica de bajo grado y el aumento de la permeabilidad intestinal, se han implicado en el desarrollo y la progresión de enfermedades crónicas, lo que demuestra que un desequilibrio de la microbiota intestinal puede tener efectos más allá del aparato digestivo.1

Diagnóstico y tratamiento

El abordaje de la disbiosis intestinal comienza con un diagnóstico complejo, ya que no existe una única prueba definitiva, y continúa con un enfoque terapéutico multifactorial orientado a favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal.5,6

Métodos de diagnóstico

El diagnóstico de la disbiosis intestinal no puede establecerse mediante pruebas convencionales como análisis de sangre o endoscopias.5 Aunque no existe un “estándar de oro”, algunas pruebas especializadas pueden ayudar a evaluar el estado de la microbiota.5,6

  • Análisis completo de heces:  
    Permite evaluar la composición de la microbiota, habitualmente mediante técnicas de secuenciación del gen 16S ARNr. También puede analizar metabolitos microbianos como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC)5.
  • Test de aliento de hidrógeno o metano:  
    Mide los gases producidos por la fermentación bacteriana intestinal. Un aumento tras la ingesta de un sustrato específico (como lactulosa) puede indicar sobrecrecimiento bacteriano o desequilibrio microbiano.5,6
  • Test de permeabilidad intestinal (Lactulosa/Manitol):  
    Evalúa la integridad de la barrera intestinal mediante la medición urinaria de estos azúcares no digeribles. Un ratio alterado sugiere un aumento de la permeabilidad intestinal o "intestino permeable".5

Estas pruebas no se utilizan de forma rutinaria en la práctica clínica general y su interpretación debe realizarse por un profesional especializado.5,6

Opciones para apoyar la salud intestinal (alimentación, probióticos, etc.)

El abordaje de la disbiosis intestinal se basa en estrategias destinadas a favorecer el equilibrio de la microbiota.

  • Alimentación:
    La modificación de la dieta es una de las intervenciones más relevantes. La dieta mediterránea, rica en fibra, frutas, verduras y grasas saludables, se asocia con una microbiota más diversa y mayores niveles de AGCC beneficiosos.5
    Por el contrario, se recomienda limitar alimentos típicos de la dieta occidental, como los ultraprocesados, ricos en azúcares añadidos y grasas saturadas, ya que se asocian a un perfil microbiano proinflamatorio.5
  • Prebióticos, probióticos, postbióticos y sinbióticos:
    • Prebióticos: son ingredientes fermentados selectivamente que provocan cambios específicos en la composición y/o actividad de la microbiota gastrointestinal, confiriendo así beneficios a la salud del huésped.7
    • Probióticos: microorganismos vivos, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped.7
    • Postbióticos: preparación de microorganismos inanimados (no vivos) y/o sus componentes que confiere un beneficio para la salud del huésped. Incluye células microbianas inactivadas o sus metabolitos (como los AGCC).5,7,8 Además, su potencial terapéutico está siendo objeto de investigación, lo que los posiciona como una posible estrategia emergente en el manejo de la disbiosis intestinal.4,5
    • Sinbióticos: el término fue propuesto originalmente para describir la combinación de un probiótico y un prebiótico en una misma formulación. Sin embargo, la definición ha evolucionado. En la actualidad, los sinbióticos se definen como una mezcla de microorganismos vivos y sustratos que pueden ser utilizados selectivamente por la microbiota del huésped y cuya administración conjunta confiere un beneficio para la salud.7,9
  • Trasplante de microbiota fecal 
    Consiste en transferir la microbiota fecal de un donante sano a un paciente, con el objetivo de restaurar una comunidad microbiana equilibrada. Actualmente, su uso está aprobado principalmente para el tratamiento de la infección recurrente por Clostridioides difficile. La razón de limitar su uso a esta patología radica en que mientras que para esta infección el tratamiento es vital, para otras formas de disbiosis los riesgos potenciales (como la transmisión de patógenos resistentes o el desarrollo futuro de enfermedades) aún no justifican su aplicación generalizada fuera de la investigación clínica.5,10

Prevención y consejos prácticos

Hábitos alimentarios

La prevención de la disbiosis intestinal comienza con la alimentación. Seguir un patrón dietético saludable, como la dieta mediterránea, es una de las recomendaciones más consistentes según la evidencia científica.5
Para favorecer el equilibrio de la microbiota, se recomienda:

  • Aumentar el consumo de alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, ya que la fibra es el principal sustrato para las bacterias beneficiosas.5
  • Limitar el consumo de alimentos ultraprocesados, así como de productos ricos en azúcares añadidos y grasas saturadas, debido a su impacto negativo sobre la diversidad y el equilibrio de la microbiota.5

Estilo de vida saludable

Además de la dieta, determinados hábitos de vida contribuyen al mantenimiento de una microbiota intestinal equilibrada. De acuerdo con la ciencia, recomiendan las siguientes prácticas:

  • Realizar actividad física de forma regular, ya que se asocia con una mayor diversidad microbiana. 5
  • Gestionar el estrés, dado que el estrés psicológico crónico puede alterar la composición de la microbiota. Para combatirlo, es recomendable incorporar técnicas de relajación (como el yoga o la meditación). Además, es importante asegurar niveles adecuados de magnesio, ya que este mineral tiene un efecto calmante en el sistema nervioso, ayuda a reducir la ansiedad y su deficiencia se vincula con estados inflamatorios que afectan al intestino.5,10
  • Priorizar un sueño suficiente y de calidad, asociado a cambios favorables en la diversidad microbiana. La exposición a la luz artificial de las pantallas por la noche puede interrumpir los ritmos circadianos y frenar la producción natural de melatonina, una hormona clave que no solo regula el sueño, sino que también interactúa con tu microbiota. 4,5,11
  • Evitar el consumo de tabaco, un factor conocido de disbiosis. Dejar de fumar puede ayudar a mejorarla. 5
  • Moderar el consumo de alcohol, ya que el consumo crónico y excesivo afecta negativamente al microbioma, aunque la reducción o abstinencia puede revertir parcialmente estos efectos. 5

Preguntas frecuentes (FAQ)

A continuación, respondemos a algunas de las dudas más habituales sobre la disbiosis intestinal.

Las manifestaciones más frecuentes son la distensión abdominal (hinchazón), el dolor abdominal y la diarrea. Sin embargo, el cuadro puede ser más amplio. En algunos casos, también pueden aparecer fatiga, cambios en el estado de ánimo e intolerancias alimentarias, ya que el desequilibrio de la microbiota puede influir en la comunicación entre el intestino y el resto del organismo.5,6

Su origen suele ser multifactorial, destacando una dieta baja en fibra y alta en alimentos ultraprocesados, el uso de antibióticos y el estrés crónico. También influyen factores ambientales y del estilo de vida, como la falta de sueño o la alteración de los ritmos circadianos, que pueden modificar negativamente la composición de la microbiota.4,5,8

La clave reside en adoptar un estilo de vida que cuide a tus bacterias: prioriza una dieta rica en fibra, realiza ejercicio regular y respeta tus horarios de sueño y comidas. Evitar el tabaco, moderar el alcohol y reducir el consumo de aditivos presentes en alimentos procesados son también estrategias fundamentales para proteger la diversidad de tu ecosistema interno. 5,8

Además de la fibra (prebióticos) presente en ajo, cebolla o alcachofas, es muy beneficioso incluir alimentos fermentados como el yogur o el kéfir, que aportan microorganismos vivos. Seguir un patrón de dieta mediterránea ha demostrado aumentar la producción de AGCC, esenciales para reducir la inflamación y nutrir la barrera intestinal. 5,8

Ante la presencia de malestar intestinal, cambios en las deposiciones o hinchazón que no mejoran, es fundamental acudir a un médico o especialista en aparato digestivo. Dado que estos síntomas son inespecíficos y comunes a otras patologías, se requiere una evaluación clínica profesional para realizar un diagnóstico diferencial adecuado y personalizar el tratamiento.5,6 

Conclusión

La disbiosis intestinal es un desequilibrio de la microbiota que puede tener repercusiones que afectan a todo el organismo. Lejos de ser un fenómeno aislado, se ha asociado con distintos procesos crónicos y con alteraciones de la salud general.
Su origen es multifactorial, influido por la alimentación, el uso de medicamentos, el estrés y las infecciones. No obstante, la microbiota intestinal es dinámica y modulable. Mantener hábitos de vida saludables, especialmente una alimentación equilibrada y rica en fibra, puede contribuir a preservar su equilibrio.1,4-6
Cuidar la salud digestiva forma parte de un enfoque global del bienestar. Ante síntomas persistentes o preocupantes, es fundamental buscar asesoramiento profesional para un abordaje individualizado.

Referencias

  1. Zhao M, Chu J, Feng S, Guo C, Xue B, He K, et al. Immunological mechanisms of inflammatory diseases caused by gut microbiota dysbiosis: A review. Biomed Pharmacother. 2023 Aug;164:114985. doi: 10.1016/j.biopha.2023.114985.
  2. Zeng MY, Inohara N, Nuñez G. Mechanisms of inflammation-driven bacterial dysbiosis in the gut. Mucosal Immunol. 2017 Jan;10(1):18-26. doi: 10.1038/mi.2016.75.
  3. Weiss GA, Hennet T. Mechanisms and consequences of intestinal dysbiosis. Cell Mol Life Sci. 2017 Aug;74(16):2959-2977. doi: 10.1007/s00018-017-2509-x.
  4. Levy M, Kolodziejczyk AA, Thaiss CA, Elinav E. Dysbiosis and the immune system. Nat Rev Immunol. 2017 Apr;17(4):219-232. doi: 10.1038/nri.2017.7.
  5. Alagiakrishnan K, Morgadinho J, Halverson T. Approach to the diagnosis and management of dysbiosis. Front Nutr. 2024 Apr 19;11:1330903. doi: 10.3389/fnut.2024.1330903.
  6. Carías Domínguez AM, de Jesús Rosa Salazar D, Stefanolo JP, Cruz Serrano MC, Casas IC, Zuluaga Peña JR. Intestinal Dysbiosis: Exploring Definition, Associated Symptoms, and Perspectives for a Comprehensive Understanding - a Scoping Review. Probiotics Antimicrob Proteins. 2025 Feb;17(1):440-449. doi: 10.1007/s12602-024-10353-w.
  7. Guarner F, Sanders ME, Szajewska H, Cohen H, Eliakim R, Herrera-deGuise C, et al. World Gastroenterology Organisation Global Guidelines: Probiotics and Prebiotics. J Clin Gastroenterol. 2024 Jul 1;58(6):533-553. doi: 10.1097/MCG.0000000000002002.
  8. Acevedo-Román A, Pagán-Zayas N, Velázquez-Rivera LI, Torres-Ventura AC, Godoy-Vitorino F. Insights into Gut Dysbiosis: Inflammatory Diseases, Obesity, and Restoration Approaches. Int J Mol Sci. 2024 Sep 8;25(17):9715. doi: 10.3390/ijms25179715.
  9. Swanson KS, Gibson GR, Hutkins R, Reimer RA, Reid G, Verbeke K, et al. The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics (ISAPP) consensus statement on the definition and scope of synbiotics. Nat Rev Gastroenterol Hepatol. 2020 Nov;17(11):687-701. doi: 10.1038/s41575-020-0344-2.
  10. Fatima G, Dzupina A, B Alhmadi H, Magomedova A, Siddiqui Z, Mehdi A, et al. Magnesium Matters: A Comprehensive Review of Its Vital Role in Health and Diseases. Cureus. 2024 Oct 13;16(10):e71392. doi: 10.7759/cureus.71392.
  11. Sejbuk M, Siebieszuk A, Witkowska AM. The Role of Gut Microbiome in Sleep Quality and Health: Dietary Strategies for Microbiota Support. Nutrients. 2024 Jul 13;16(14):2259. doi: 10.3390/nu16142259.

¿Quién puede aconsejarte?

Según tu estado fisiológico, puedes pedir consejo a un farmacéutico o consultar a un médico formado en microbiotas, micronutrición y fitoterapia.

Busca tu farmacia más cercana donde encontrar productos Pileje.
Igualmente, los farmacéuticos pueden pedirte nuestros productos Pileje en mayoristas y tenerlos disponibles en 48h.

PiLeJe Soluciones

En el cuidado de la salud digestiva, pueden considerarse complementos alimenticios formulados a base de cepas probióticas, como parte de un enfoque global que incluya la alimentación y el estilo de vida.

Lactibiane

Lactibiane ATB

Lactibiane ATB es un complemento alimenticio a base de una cepa probiótica dosificada a 12 mil millones por cápsula.

Lactibiane

Lactibiane Référence - 30 cápsulas

Lactibiane Référence es un complemento alimenticio a base de 4 cepas probióticas dosificadas a 10 mil millones por cápsula.

Lactibiane

Lactibiane Tolérance - 30 cápsulas

Lactibiane Tolérance es un complemento alimenticio a base de 5 cepas probióticas dosificadas a 10 mil millones por cápsula.