El verano es propicio para el reposo y la relajación, pero, para aprovecharlo al máximo podemos tomar diferentes medidas.
Sol, calor, baños y chapuzones, viajes… El verano es un periodo en el que el organismo puede sufrir algunas molestias. Es importante prepararse bien. Descubre algunos consejos para disfrutar del periodo estival.
Seguir una alimentación variada y equilibrada
Comer bien representa adoptar una alimentación variada y equilibrada, es decir, comer de todo, pero en cantidades adecuadas, con el fin de aportar al organismo las vitaminas, los minerales y los nutrientes que necesita. Para ello, es conveniente:
priorizar los alimentos beneficiosos para la salud (fruta, verdura, legumbres, pescado, carne…);
limitar el consumo de productos dulces (golosinas, refrescos…), salados (galletas de aperitivo, chips…) y grasos (embutido, mantequilla, nata…).
Una buena hidratación forma parte del equilibrio alimentario: el agua es esencial para el organismo. Por eso, se recomienda beber diariamente entre 2 y 2,5 litros de agua. El café, el té y las infusiones sin azúcar se incluyen en este aporte hídrico.
Estas son algunas frutas y verduras de temporada que deben priorizarse en los menús de verano:
Durante los desplazamientos en coche, en barco o en avión, es posible sufrir mareo del viajero, que da lugar a un conjunto de síntomas molestos, como náuseas o sensación de incomodidad en la parte superior del vientre, que pueden evolucionar hacia sudores fríos, vómitos, vértigo o también dolor de cabeza. Estas sensaciones se deben al contraste entre el movimiento registrado por los ojos y la inmovilidad del cuerpo percibida por el oído interno.
Para evitar sentirse mal durante los trayectos, puede ser útil fijar la mirada en un objeto estable y no leer o jugar.
Mantener las piernas ligeras
Algunos signos como la pesadez, los hormigueos o la hinchazón en las piernas son indicios de trastornos venosos. Se manifiestan especialmente en verano con el calor.
Cinco factores esenciales que favorecen los trastornos venosos:
El desequilibrio hormonal en la mujer, sobre todo durante el embarazo o la menopausia.
La herencia genética: tener un progenitor que presente problemas venosos aumenta en un 45 % el riego de presentarlos.
La posición de pie y la inmovilidad. La posición sentada prolongada (trayecto largo en tren y, sobre todo, en avión) también produce dilatación de las venas.
El exceso de peso, porque aumenta la presión en las piernas y disminuye sensiblemente el retorno venoso.
El envejecimiento: las venas pierden su elasticidad y ya no se contraen con tanta facilidad.
Proteger la piel y los ojos del sol
La piel y los ojos están en contacto permanente con el entorno, lo cual hace que estén sometidos a numerosas agresiones exteriores: viento, contaminación, humo, sol, especialmente durante el verano. Una exposición moderada y progresiva al sol puede ser beneficiosa para la fabricación de la vitamina D3.
En cambio, una exposición prolongada puede tener consecuencias inmediatas (quemaduras solares, lesiones oculares, alergias) o a largo plazo.
Además de las recomendaciones habituales (uso de prendas de vestir adecuadas, gafas de sol, aplicación de una crema solar…), algunos micronutrientes o ciertas plantas pueden ser interesantes para proteger la piel.
Para una mayor protección
Dermobiane Solar apoya la protección antioxidante mediante el aporte de micronutrientes protectores, como las vitaminas C y E.2
Porphyral HSP Derm calma, hidrata y repara la piel alterada, seca y deshidratada (capas superficiales de la epidermis). De origen natural, asocia 4 ingredientes principales procedentes del mundo vegetal.
2. Las vitaminas C y E contribuyen a proteger las células contra el estrés oxidativo
¿Quién puede aconsejarte?
Según tu estado fisiológico, puedes pedir consejo a un farmacéutico o consultar a un médico formado en microbiotas, micronutrición y fitoterapia.
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