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La fitoterapia hoy

La fitoterapia se basa en el conocimiento y la utilización de las propiedades de las plantas para curar enfermedades. 

El término, de aparición reciente en nuestro vocabulario (años 1970), viene de las palabras griegas «phytos», que significa «plantas», y «therapeia», que significa «tratamiento».

En todas las regiones del mundo, el saber sobre las plantas medicinales se ha transmitido de generación en generación. Pero la fitoterapia, como toda medicina, tiene sus limitaciones, que condujeron durante un tiempo a abandonarla en provecho de los medicamentos de síntesis, de acción más rápida, con dosis y efectos terapéuticos mejor controlados. 

En efecto, la actividad terapéutica de las plantas medicinales depende de la calidad de la materia prima utilizada, el vegetal, su procedencia y la estación del año en que se ha recogido, pero también de la naturaleza del extracto utilizado (planta fresca o planta seca, por ejemplo), así como del modo de extracción. 

Todos estos parámetros condicionan lógicamente la riqueza en componentes activos de la planta. 

En la actualidad, los conocimientos científicos y los progresos tecnológicos ofrecen la posibilidad de controlar estos avatares, puntos débiles de la fitoterapia tradicional.

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La fitoterapia «moderna» reúne un saber profundo de las propiedades medicinales de las plantas (la farmacognosia) y los avances de la investigación química, biológica y clínica.
Es la que desarrolla el laboratorio PiLeJe desde hace cerca de 30 años.

La fitoterapia según PiLeJe

Hacer fitoterapia hoy es utilizar criterios científicos rigurosos de selección
de las especies medicinales (identificación botánica, ausencia de sustancias
contaminantes...) y procedimientos de extracción capaces de conservar
intactas y de amplificar todas las cualidades y la eficacia de la materia
prima vegetal de origen. 

Por lo tanto, es dominar el conjunto del sector, desde la semilla hasta la con-
cepción y la conservación del producto final. Esta última exige, por ejemplo,
el uso de galénicas adecuadas, capaces de preservar los compuestos y de
optimizar su biodisponibilidad en el organismo.

Es también y sobre todo tener en cuenta las necesidades del paciente
freciéndole soluciones de fitoterapia que puedan integrarse en un tratami-
ento individualizado, prescrito o aconsejado por profesionales de la salud
formados en esta disciplina. 

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